NewsTeter #11

Hola,

Hace un par de newsteters te conté que uno de los privilegios de ser una urbanita haciendo una inmersión a marchas forzadas en el mundo rural es que eres más sensible a la naturaleza que te rodea. Te fijas en minucias que las personas que llevan viviendo aquí toda la vida parecen pasar por alto. Es la mirada de la novata, supongo, que se sorprende por todo lo que los habitantes del valle están más que acostumbrados a ver. Imagino que se pierde con el tiempo y la costumbre al paisaje, pero de momento lo que ha despertado es mi curiosidad. Y una obsesión: las mariposas.

Cuando llegué aquí empecé a ver mariposas en cualquier parte. En Zaragoza me encontraba con alguna de Pascuas a Ramos y, cuando venía de visita al Valle a pasar algún puente… No lo sé. Puede que no me fijase entonces. Pero cuando me instalé aquí, empecé a encontrarlas casi todos los días. Incluso alguna despistada se coló revoloteando en mi oficina. Y lo que me llamaba la atención era que no había dos iguales. Te voy a confesar que se convirtió casi en una obsesión. Y con todo lo que descubrí llené mi propio gabinete de curiosidades mental.

¿Sabías que las mariposas no tienen las alas de colores? En realidad son transparentes y los tonos que vemos son el reflejo de la luz en las escamas que protegen las alas. También descubrí que son nocturnas y, como siempre las veo de día y son tantas, solo me puedo imaginar como deben de ser las noches en el valle: llenas de mariposas de todos los tamaños. Me parece una imagen maravillosa.

Y podría seguir dándote datos y datos de todo lo que he leído en este año, porque hay muchas cosas interesantes, desde su simbolismo y su relación con la espiritualidad hasta su influencia en el interiorismo y en algunos estilos decorativos. Pero no me parece bien hacer que salgas huyendo, la verdad.

Esta pequeña obsesión ha trascendido más allá de lo personal e incluso, hará ya un año, saqué el tema en alguna reunión de equipo por videoconferencia. Y claro, al principio nadie entendía muy bien a dónde iba mi disertación sobre mariposas. Además por aquel entonces, y para alimentar el tema en mi cabeza, descubrí en Instagram el proyecto de Berta Llonch, Mariposas de agua, que se dedicó a pintar a acuarela un mariposario durante el confinamiento, que entendió como una crisálida desde la que crear cosas bonitas.

Y al final, ¿a dónde me ha llevado todo ésto? Pues me ha llevado a llenar la tienda de insectos: escarabajos, mariposas, libélulas, mariquitas y, también, una langosta (pero ¡ojo! que la langosta es de mar, las que más nos gustan). No te preocupes que no hablo de una plaga. Son figuras en 3D de cartón reciclado que vienen directas de Países Bajos. Creo que es mi pequeña catarsis con esta fijación con los insectos que me lleva acompañando casi un año. Me parecen alegres, divertidos, con formas curvilíneas y llenos de color. Es como trasladar a una pared de casa la misma sensación que me trasmiten cuando los encuentro bajo las hojas en mis paseos por el monte.



Si quieres verlos, están en la sección de novedades de la tienda, pero esta semana también quiero enseñarte las macetas de cemento desgastado, recién llegadas. Una pequeña y otra grande. ¿Recuerdas que en la anterior newsteter te contaba que teníamos artista invitada en el blog? Pues aquí puedes leer el post con las recetas de Inés de Domingo (que seguro que conoces como @inesdedomingojuan en Instagram). Y también recopilamos nuestros flechazos de primavera: una serie, un nuevo proyecto y mucha decoración. Y si esta semana pinchas solo en un enlace, que sea en este REEL en el que uno de nuestros proveedores nos enseña cómo se fabrican de forma artesana algunas de sus lámparas. ¡Cómo me gusta ver a la gente trabajar con las manos!

Tete.